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lunes, 12 de septiembre de 2011

MANIFESTACIONES DE LA RESISTENCIA INDIGENA NICARAGUENSE.

En su artículo titulado “Abril, mes de la resistencia indígena” (END 26-04-08), el Dr. Jorge Eduardo Arellano deja explícita una propuesta: declarar al mes de abril como “el mes de la resistencia indígena”, que debería ser acogida por la generalidad del pueblo nicaragüense por las razones ya demostradas en este mismo trabajo. En el mes de abril de 1523 se dieron los primeros actos de resistencia directa a la dominación europea en el territorio que hoy reconocemos como Nicaragua. No obstante, esta propuesta podría ser inválida sino se esclarecen los argumentos de los detractores o de quienes han interpretado de forma tergiversada esta parte de la historia.

En esta dirección están los planteamientos maniqueos y antidiálogo que persisten hasta la actualidad. Los primeros sostienen que hubo un Nicarao “pacifista y traidor”, porque recibió pacíficamente a los españoles, y un Diriangén “guerrero y patriota” que se levantó en armas contra el conquistador Gil González. La segunda versión, más reciente, defiende la inexistencia del diálogo (entre González y el cacique Nicaragua) uno de los argumentos de esta posición es la imposibilidad de que se hayan comunicado en tanto se carecía de intérpretes y que se comunicaron por señas. Hasta un patriota y héroe de la calidad de A. C. Sandino cae en esta trampa “qué diablos de diluvio ni que calavera de gatos, si sólo se comunicaban por señas”, le dijo el héroe a José Román (véase: José Román 2007 p. 203). Otro argumento es la desaparición total de estos caciques en los acontecimientos posteriores (después de Hernández de Córdoba) de la Conquista y colonización del territorio.

Estas confusiones tienen que ver con la falta de rigurosidad de los libros de texto que se escribieron en los inicios siglo pasado o versiones acomodadas al estilo de autores conservadores que intentaban vender la imagen del ser nicaragüense como “hombres de diálogo y también de armas tomar”, y que Nicaragua estaba construida por esa dicotomía. Mas tanto fuentes primarias como la misma carta del expedicionario Gil González, las Crónicas de Oviedo, así como fuentes secundarias como Gámez (véase Gámez 1975.p.97-111) aparecen datos que estos detractores soslayan --desconocemos porqué razones-- uno de ellos, la existencia de traductores de lengua chorotega y náhuatl capturados en la expedición de Bartolomé Hurtado en 1517; otro dato es la batalla que dan las gentes del “pacífico y traidor” Cacique Nicaragua a González Dávila, el 18 de abril, al pasar por su territorio, en una lucha que se prolonga desde la mañana hasta el anochecer.

Entonces, ¿quiénes y por qué tienen la intención de sobreponer a este jefe indígena como pacífico?. Con independencia de las motivaciones y criterios de estos autores, existe mucho desconocimiento en la generalidad de la población, porque más que emprender el camino de aclarar los hechos es más fácil acomodarse a los estigmas y clichés establecidos por las interpretaciones tradicionales.

En los años de 1990 nuevas interpretaciones sobre estos acontecimientos fueron dados a conocer, entre ellos El Primer Encuentro entre Dos Mundos, de Silvia Padilla Altamirano (Talleres de Historia .UCA.1992) y El encuentro según el otro...una aproximación a la versión indígena en Nicaragua (UCA 1993), de Rafael Casanova Fuertes. Tanto Padilla como este servidor, coincidiendo en algunos aspectos con Arellano, exploramos por primera vez la percepción del protagonista más vilipendiado e ignorado por la historiografía tradicional: la población indígena o autóctona del continente.

En mi caso particular la revisión de las fuentes primarias y secundarias me permitió localizar aspectos poco conocidos, como una versión oral de la población autóctona de la Costa Atlántica recogida por Carlos Cuadra Pasos entre miembros de la etnia mayangna durante su estadía en la zona. La misma se refiere al primer contacto que tuvieron ellos con los europeos en el siglo XVI, el mayangna le relató este hecho propio de su tradición oral a don Carlos de la siguiente manera: “Una mañana se pusieron a la vista unos grandes pájaros que vinieron hacia la orilla y entraron del río. De esos pájaros salieron unos hombres barbados y nosotros nos asustamos tanto que nos quedamos clavados en la tierra sin podernos mover…” (Cuadra Pasos. Obras 1976.p.285-286) Esta versión que debe ser investigada más a fondo, puede tratarse de la expedición de Cristóbal Colón cuando en su 4° viaje, en 1502, arribó a la desembocadura del actual Río Escondido, en septiembre de este año.

Mas el principal objetivo de nuestro estudio estuvo centrado en la expedición de Gil González Dávila realizada entre 1519 y 1523, que como expresamos es el mismo tema que aborda el Dr. Arellano. Esta expedición fue en su momento la primera exploración por tierra por parte de los españoles hacia el interior de Nicaragua en la zona del Pacífico y por tanto la que propició el primer contacto directo con la población de esta parte del país. Tras describir los elementos básicos de esta expedición, así como las particularidades y sistema de creencias de los habitantes del área afectada por el choque psicológico que se dio en ese entonces, arribamos, entre otras, a las siguientes conclusiones:
1 - La población autóctona del territorio se ve afectada por el ingreso repentino de seres extraños que a través de sus traductores hablan de un monarca y un dios poderoso. Sus bestias y sus vestidos son también extraños. Los ritos que proponen como requisito para salvar el alma son también ajenos y extraños a sus prácticas. Pero amenazan con la guerra si no se acepta a su rey y a su dios por soberanos.

2 – Los caudillos indígenas y consejos de ancianos se reúnen y deciden recibir en paz a esos seres extraños para escuchar sus puntos de vista las entrevistas se realizan primero en Quaccapolka (Rivas), el 5 de abril de 1523, con el Teyte Nicaragua, y el 14 de este mismo mes con el Teyte Diriangén, en Noctari (cerca de Ochomogo). Los caudillos escuchan el requerimiento y contraponen sus puntos de vista en el mencionado diálogo, el jefe Nicaragua acepta bautizarse pero de acuerdo con sus tapaleguis (militares) y ancianos se niega a abandonar las armas y las danzas. Además, durante todos estos días observan cuidadosamente el comportamiento de los forasteros. En Noctari las noticias sobre los extranjeros llegan más rápido, desde antes de su arribo al territorio son observados con curiosidad pero sin que los extranjeros se percaten. El jefe Diriangén va directo a su encuentro, sólo pide tres días de plazo para verlos más de cerca y estudiar los planes del ataque militar.

3 – A estas alturas ya existe una percepción totalmente negativa sobre los extranjeros, la novedad ha desaparecido, los extranjeros hablan de un Dios poderoso y bondadoso, pero actúan como demonios. Ellos ultrajan a la población, violan a las mujeres, demuestran codicia por los ornamentos religiosos de los habitantes, se enferman, comen como todos los demás, sus bestias son extrañas pero no son sobrenaturales, al igual que ellos. Convencidos de que estos sujetos amenazan sus costumbres, su identidad, su libertad, se deciden a enfrentarlos. El primer combate muy breve (media hora) se dio el 17 de abril, encabezado por Diriangén. El segundo se produjo el día 18 con las fuerzas de Nicaragua y se prolonga desde el medio día hasta el anochecer. Gil González se vio obligado a retirarse terminando de este modo la primera batalla de la población autóctona contra fuerzas extranjeras.

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